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Señales (Cuento de mi autoría)

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      Y tú, padre mío, allá en tu cima triste,       Maldíceme o bendíceme        con tus fieras lágrimas, lo ruego.       No entres dócilmente en esa buena noche.       Enfurécete, enfurécete       ante la muerte de la luz.          (Dylan Thomas) Entré a la pequeña capilla de la funeraria. Invadido de tristeza, me sentía como un pozo lleno de alquitrán. Me senté en una de las bancas rectangulares e incómodas de la primera fila. Miré al Jesús de yeso que colgaba en la pared blanca del fondo del pequeño cuarto, junto al atril del cura. Treintañero y con el sufrimiento detenido en el tiempo, me miraba sin verme. Un adorno de flores marchitas yacía a sus pies, una ofrenda más con la que el tiempo no tuvo piedad. Le dije en voz baja:  -Vé, Jesús, dame una respuesta que me saque de esta angustia oscura y espesa en la que se han convertido mis pensamientos.  ...

Enfermedades de la adolescencia

"Del amor no sintió la intensa magia y consiguió...una buena blenorragia" (J.A Silva)  Recuerdo la fascinación que tuve en mi adolescencia por el diccionario. A los 12 años más o menos, dedicaba casi un par de horas diarias a leer un Pequeño Larousse de color rojo. Luego, llegaron a casa los diccionarios enciclopédicos con biografías y datos sobre países y su historia. Así, el tiempo que pasaba leyendo diccionarios aumentó. Pero, nunca dejé el Larousse hasta la Universidad.  Una vez, encajando en un cliché de mi edad, me pregunté si los diccionarios tenían el significado de palabras consideradas groserías. Empecé por la obvia: mierda. Y sí, estaba en el Larousse. Luego, busqué "malparido" pero no la encontré. En cambio, hallé "malnacido", la versión marica de malparido. También está la versión filosófica de Heidegger: el humano es un ser arrojado al mundo o su expresión literaria en la impactante escena del nacimiento de Grenouille en la novela El Perfume....

Primero estaba el mar, primero estaba la literatura, después el cine

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El mar se veía liso como un espejo y el sonido   de la ola al caer se oía espaciado, como la respiración de un animal dormido. «Una gran bestia dormida», pensó entonces. «Demasiado repetido y podrido de literario. Nada brillante el hombrecito esta mañana. Pero, en fin, algo de verdad habrá en la vaina. (Tomás González) El cine y la literatura generan imágenes visuales en espectadores y lectores. Tanto los guionistas y directores de películas, como los escritores de novelas y cuentos generan imágenes en espectadores y lectores. Sin embargo, se puede establecer una diferencia en este punto, que radica en que los escritores de literatura dejan al albedrío del lector la representación visual de personajes, escenas, lugares y situaciones, mientras los cineastas de alguna manera imponen dicha representación visual. Cuando leemos una obra literaria, nuestra imaginación pinta sus propios cuadros a partir de las secuencias narrativas escritas que constituyen novelas y cuento...

Diciembre, pólvora, policías y nazis

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Ya se siente uno en diciembre, porque en Colombia diciembre empieza en noviembre y a veces en octubre. Y si hay algo que avisa que este mes ha llegado en Colombia son las explosiones de esos petardos que  llaman petacas. Hoy a plenas 6 AM escuché una. Como si no hubieran estallado ya suficientes cosas y personas en este país, hay quienes se divierten hasta el paroxismo con ese ruido infernal. Sin embargo, no todo sonido de estas épocas es ruido desbocado y sin sentido. También hay música.  Resulta que hoy, en un taxi en el que iba camino al trabajo, recibí un mensaje por Whatsapp de un amigo. Era un vídeo en el que mostraban que unos miembros de una escuela de policía de Tuluá Valle habían decidido homenajear a Alemania.  En el vídeo se recorre con un plano secuencia casero un escenario bizarro y pintoresco. El lugar es un salón de eventos con mesas y globos por doquier, como en cualquier matrimonio o reunión familiar grande típico de nuestro país. Los globos están atados...

Con la esperanza puesta en la tragedia

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Las horribles noches y los amaneceres desoladores llenos de zozobra que sucedían a las masacres paramilitares en el campo colombiano, empezaron a suceder en las calles de las grandes ciudades. Tuvieron que pasar casi 20 años para que las gentes de las ciudades que no sufrieron el desplazamiento forzado, probaran un trago del jugo de la Seguridad Democrática. Ese amargo y vomitivo jugo ya lo habían probado en Soacha unos muchachos hijos de familias empobrecidas durante el ministerio de defensa del Nobel de Paz que extrañan algunos con ternura en redes sociales. También lo probaron otros muchachos empobrecidos de La Sierra en Medellín. Y probablemente en otros sectores, de otras ciudades, de manera molecular.  Pero esta vez, desde el 28 de abril, la violencia en los campos a la que muchos fueron indiferentes, esa violencia que veían en los televisores como una película, ahora estalla en sus celulares como un cruento y real relato de crónica roja en vivo y en directo, porque esa viole...

Borges: ser colombiano es un acto de fe

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Ulrica es un cuento de Borges que tiene un sitio especial en el conjunto de su obra narrativa, pues es el único relato del argentino que narra una historia de amor. En el cuento un profesor universitario entrado en años llamado Javier Otálora se enamora de una joven noruega llamada Ulrica o de su imagen, porque al parecer lo que se narra es un sueño. Para efectos de esta nota, lo que llama la atención es el siguiente fragmento: "Nos presentaron. Le dije que era profesor de la Universidad de los Andes en Bogotá. Aclaré que era colombiano. Me preguntó de un modo pensativo: ¿qué es ser colombiano? —No sé— le respondí. —Es un acto de fe—." En lo que he leído de Borges esta es la única mención que hace de Colombia en un cuento. Otálora, quién no tiene claro qué significa ser colombiano, apela a la certeza que no depende de la evidencia empírica para dar una respuesta ¿A qué se refiere Otálora cuando afirma que ser colombiano es un acto de fe? En Hebreos 11: 1 se dice que la fe es...

Erase una vez un país de mierda de cuyo nombre no quiero acordarme

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Todo cae por su propio peso, no sé si se entenderá el término caer por su propio peso,  imagínese  una estatua hecha de mierda que se hunde  lentamente en el desierto, bueno, eso es caer por su propio peso (Roberto Bolaño ) En mi niñez y adolescencia pasé mucho tiempo frente a la televisión. Estuve mucho tiempo contemplando a esa bestia insidiosa que nos convierte en piedra, pasé largas horas frente a esa sirena que llama y canta, que promete mucho y da poco, como dice Ray Bradbury.  De ese tiempo recuerdo especialmente el 13 de agosto de 1999, pues algo que salía de la pantalla irónicamente me despetrificó. El presentador César Augusto Londoño despidió la sección de deportes de la emisión de la noche del noticiero CMI con la siguiente frase: ¡hasta aquí los deportes, país de mierda! Yo tenía 15 años y Londoño tenía razones de peso para predicar tal cosa de Colombia: habían asesinado a Jaime Garzón por pensarse libre y críticamente este país.  Eran tiempos en lo...

No hijo, no somos violadores en potencia

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En este texto voy a defender que la proposición "Todos los hombres son violadores en potencia" es la conclusión de un razonamiento falaz. En este caso concreto se trata de una falacia de generalización apresurada y de una incomprensión de la proposición categórica Todo S es P. Lo cual hace de la proposición en cuestión un prejuicio. No conozco a todos los violadores. Así, que no me atrevería a sostener que "Todos los violadores son hombres".  Pero sí sostendría que "la gran mayoría de violadores son hombres". Sin embargo, a partir de este último hecho, algunas feministas concluyen apresuradamente que "Todos los hombres son violadores".  Esto es tan falaz como razonar que dado que la gran mayoría de las personas que trabajan la construcción son hombres, entonces todos los hombres trabajan en la construcción.   Pero bueno, se habla de "violadores en potencia". No obstante, afirmar que todos los hombres son violadores, así se matice con el...

Escribir sobre un abismo

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A un hombre le cortaron hoy su mano derecha, la mano con la que apuntaba su arma a otros para robarles y con la que pudo haber escrito poemas.  Muchos han tecleado sobre el hecho. En redes se pueden leer cosas como: me gustan los finales felices, Colombia necesita el Estado Islámico, esta es la justicia del pueblo. Vientos de cambio. Además de opiniones, comparten fotos de la mano del hombre, piden que los vídeos presentados por los pasquines virtuales sean en HD, tal vez para ver con claridad como gotea la roja justicia del huérfano brazo. Nietzsche escribió que si pasas largo tiempo mirando un abismo, el abismo comienza a mirar dentro de ti. Alguien tiene que escribir los poemas.

El revólver (Cuento de mí autoría)

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  Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Será como dejar un vicio, como ver en el espejo asomar un rostro muerto, como escuchar un labio ya cerrado. Mudos, descenderemos al abismo. (Cesare Pavese) A mi papá lo mataron en la entrada de la casa. Cuando eso pasó yo tenía 10 años. Mi papá golpeaba como loco a la puerta y el miedo, como un veneno, nos paralizó a mi mamá y a mí, y no le abrimos mientras lo cocían a puñaladas. Minutos después, la sangre entraba por debajo de la puerta y el griterío y los murmullos no cesaban. No fue sino hasta que la policía tocó con insistencia que abrimos. Su cadáver tenía todas sus pertenencias, nunca supe por qué le hicieron eso. Mi papá quería que yo estudiara en la universidad, que fuera algo más de lo que él pudo ser, no quería que me pasara la vida pegando ladrillos, por eso cada vez que podía compraba libros que según él me iban a servir. O eso es lo que me cuenta mi mamá. Aparte de una caja con libros que nunca leyó, mi papá me heredó un...

El mandado (Cuento de mí autoría)

Robbin' people with a six-gun I fought the law and the law won. (The Clash) Me acuerdo que con mi hermano John Mario nos aplastabamos en el piso a ver Supercampeones todas las tardes después de que llegábamos de la escuela y preciso a mi mamá le daba por joder con los mandados. Después de que siempre perdía en piedra, papel o tijera, nos turnamos  para ir. Nos importaba una mierda que los jugadores se demoraran días en llegar a la portería rival, ni que en una chilena Oliver Atom se quedara suspendido en el aire recordando toda su puta vida por tres capítulos. Frente a ese televisor de pantalla abombada y que a veces se apagaba solo, empezamos a soñar con ser glorias del fútbol. John Mario era mayor que yo un año, y cuando cumplí 18, mientras él entrenaba todas las tardes para convertirse en un portero como Benji Price o Gianluigi Buffon, yo ya me trasnochaba en los bares bebiendo, fumando e ihnalando.  Roberto Sedinho, un ex jugador de fútbol que ha caído...